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La soldadura, es decir, el metal que permite la unión de
dos o más piezas, se prepara mediante una aleación que contiene el mismo metal
que se pretende unir pero con un punto de fusión más bajo, 100° a 200° C
aproximadamente. Esto se logra variando los porcentajes de la aleación e
incorporando un metal de más baja fusión.
Es recomendable que la soldadura se prepare en el taller, ya
que sólo así se garantiza el óptimo rendimiento de acuerdo a los
requerimientos del orfebre; con un punto de fusión adecuado al trabajo que se
realiza y al metal que se utiliza. La soldadura se procesa de la misma forma que
cualquier metal, es decir, realizada la aleación, con las proporciones exactas
de cada metal, ya que cualquier variación incide en las características de la
soldadura, se continúa con el proceso de fundición y laminación.
Existen distintas fórmulas para la preparación de la soldadura, cada
orfebre produce la más adecuada a su trabajo. En el caso de la soldadura de
plata la aleación contiene: plata, cobre y zinc en distintas proporciones. Una
fórmula de soldadura mediana recomendable es la que se indica más abajo.
Los fundentes para soldar cumplen un papel muy
importante, sin ellos no es posible realizar la soldadura. La presencia del
fundente en la superficie de unión evita la formación de óxidos, estos
impiden la fluidez de la soldadura.
Si el fundente es aplicado correctamente, la soldadura
fluirá por toda la superficie donde se mantenga el contacto de las piezas.
El fundente más usado es el bórax, sin embargo existen en el
comercio fundentes preparados que actúan con más eficiencia, soportan
mayores temperaturas y tienen un mayor poder desoxidante. Éstos se deben
aplicar previamente o durante el proceso de soldado. El soplete es la
herramienta con la cual se obtiene la temperatura necesaria para fundir la
soldadura. Los modelos a gas son los más utilizados y existen una gran
variedad en el mercado, pero no todos se prestan para el trabajo de
orfebrería. El soplete debe reunir ciertas condiciones de comodidad en el
manejo, peso y características de la llama. Es imprescindible que la
llama se pueda regular a distintos requerimientos; para soldar piezas
grandes y también muy pequeñas.
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